La selección de Cabo Verde protagonizó una de las mayores sorpresas de los debutantes en la historia de los Mundiales. En su estreno absoluto en una Copa del Mundo, los 'Tiburones Azules' lograron un meritorio empate sin goles frente a España, una de las selecciones favoritas al título, en la apertura del Grupo H.
La hazaña adquiere todavía más valor al observar la realidad del país africano. Cabo Verde es un pequeño estado insular ubicado en un archipiélago volcánico del océano Atlántico, frente a la costa occidental de África. Cuenta con poco más de 500.000 habitantes, lo que lo convierte en el tercer país con menor población en disputar un Mundial, solo por detrás de Curazao e Islandia. Además, su territorio apenas supera los 4.000 kilómetros cuadrados.
Las limitaciones también se reflejan en su fútbol. La máxima categoría del campeonato caboverdiano no es profesional, sino semiprofesional, y gran parte de sus estructuras deportivas funcionan todavía bajo un modelo mayoritariamente amateur debido a restricciones económicas.
Sin embargo, la selección nacional ha conseguido competir a un alto nivel gracias a una estrategia particular. La mayoría de sus futbolistas nacieron o crecieron fuera del país, principalmente en Portugal, Francia y Países Bajos, aunque mantienen raíces caboverdianas. De los 26 convocados por el seleccionador Bubista para el Mundial, 14 nacieron en Cabo Verde, pero ninguno llegó desde la liga local. Todos militan en clubes del extranjero.
Precisamente la búsqueda de talento llevó a la federación a tomar una decisión tan inusual como efectiva. Ante las dificultades para identificar futbolistas con ascendencia caboverdiana repartidos por el mundo, comenzó a utilizar LinkedIn como herramienta de reclutamiento.
Uno de los casos más llamativos fue el de Roberto Lopes. Nacido en Dublín y de padre caboverdiano, el defensor jugaba en la liga irlandesa cuando recibió un mensaje de la Federación de Cabo Verde. En un primer momento pensó que se trataba de una estafa, pero tras un segundo contacto decidió escuchar la propuesta. Aquella conversación terminó cambiando su carrera y convirtiéndolo en internacional con los 'Tiburones Azules'.
Otra de las grandes figuras del histórico empate ante España fue el arquero Josimar Dias, conocido futbolísticamente como Vozinha. El guardameta fue determinante con varias intervenciones que frustraron los intentos de la Roja y permitieron mantener el arco en cero durante los 90 minutos.
Su historia también es particular. Nacido en Mindelo en 1986, Vozinha tiene 40 años y forma parte del selecto grupo de futbolistas mayores de 40 años que han disputado una Copa del Mundo. Inició su carrera en clubes de su país como Batuque y Mindelense, además de jugar en Angola antes de dar el salto a Europa en 2015 para incorporarse al Zimbru Chisinau de Moldavia.
Gracias a una mezcla de talento de la diáspora, historias improbables y una estructura construida contra todo pronóstico, Cabo Verde ya escribió una página histórica en su primer Mundial. Ahora buscará seguir sorprendiendo cuando enfrente a Uruguay el próximo 21 de junio por la segunda jornada del Grupo H.



