Lo que hoy representa el número 10 en el fútbol mundial tiene su origen en una curiosa casualidad. El dorsal que identificó a leyendas como Diego Maradona, Lionel Messi, Ronaldinho y Neymar se convirtió en un símbolo de talento y liderazgo gracias a Pelé, quien lo recibió por un error burocrático durante el Mundial de Suecia 1958.
Antes de aquella Copa del Mundo, los números en las camisetas tenían una función meramente identificativa. La FIFA había establecido que cada jugador mantuviera el mismo dorsal durante todo el torneo, pero Brasil no envió a tiempo la lista oficial de numeración de sus futbolistas.
Ante este inconveniente, la tarea fue asumida por Lorenzo Villizio, dirigente uruguayo integrante del Comité Organizador de la FIFA, quien aseguró conocer perfectamente a los jugadores brasileños. Sin embargo, la realidad era diferente.
La distribución de los dorsales estuvo llena de errores. El arquero titular Gilmar recibió el número 3, mientras que el portero suplente Zozinho fue identificado con el número 9. Entre esas asignaciones también apareció un joven de apenas 17 años, considerado entonces una promesa más que una estrella: Edson Arantes do Nascimento, conocido mundialmente como Pelé.
Aquel adolescente recibió el dorsal 10, sin imaginar que terminaría cambiando la historia del fútbol. Durante el torneo brilló con actuaciones memorables y condujo a Brasil a conquistar su primera Copa del Mundo. Desde entonces, el número quedó asociado a la creatividad, el talento y la capacidad de marcar diferencias dentro del campo.
Décadas más tarde, figuras como Maradona, Zinedine Zidane, Ronaldinho, Messi y Neymar heredaron ese legado. El propio Neymar resumió la importancia de Pelé con una frase que recorrió el mundo tras la muerte de 'O Rei': “Antes de Pelé, el 10 era solo un número”.
Lo que comenzó como una equivocación administrativa terminó dando vida al dorsal más emblemático de la historia del deporte rey.



